EL SECRETO DEL ÉXITO

Un buen sueño

19/04/2018 / Sin comentarios

Tan simple, tan básico, tan natural y… ¡cuánta falta nos hace!

Con el frenético ritmo de vida que llevamos, el sueño es uno de los factores más necesarios para poder seguirlo, así como, la alimentación o el ejercicio físico; sin embargo, es de lo que más nos falta: un placentero, relajado y reconfortante sueño de 8 horas.

Si cada uno de nosotros reflexionamos por un momento en nuestra jornada diaria, lo que más se escuchará tal vez sea: “Puf, estoy molido”,  “¡Qué sueño tengo!” “Estoy agotado” y, posiblemente, muchas veces estas palabras salgan de nuestra propia boca. Sin darnos cuenta hemos ido relegando a un segundo plano una de las necesidades fisiológicas vitales como es dormir bien.

Ya sea, por un exceso de trabajo o por esa serie de la tele que”me tiene enganchadísimo” y la emiten a las once de la noche, estamos sacrificando el éxito, las metas que queremos alcanzar en la vida y, al fin y al cabo, nuestra felicidad, por no descansar bien.

Existen multitud de estudios que demuestran que la calidad del sueño influye directamente en nuestro estado físico y emocional, y con ello la calidad de nuestra vida. Podemos elegir entre vivir aletargados y en permanente estado de somnolencia o aprovechar cada minuto de nuestra existencia para ser mejores y conseguir que nuestra vida sea más placentera, ya que estamos descansados y con energías para disfrutarla.

No todas las personas necesitan dormir las mismas horas, está claro, pero los patrones del sueño varían según la edad de la persona: en la infancia se necesitan 16 horas, en la adolescencia algo más de 9 y en la edad adulta 8. Con menos ya estaremos acarreando un cansancio totalmente innecesario. Si establecemos prioridades, siendo el dormir bien una de ellas, podremos alcanzar todo lo que nos propongamos.

Me gustaría compartir con vosotros este impresionante vídeo de la periodista, cofundadora y directora del espacio web The Huffington Post, Arianna Huffington (aquí puedes ver la noticia completa, merece la pena). En él narra su fatal experiencia por el cansancio y la falta de sueño. Teniendo en cuenta que se trata de una de las personas más influyentes, revolucionaria y pionera en el desarrollo de la nueva era bloguera, su testimonio nos debe hacer reflexionar. Os animo a verlo. Solo son 4 minutos que tal vez marquen un antes y un después en vuestra vida…


Duérmete porque…


En el sistema nervioso:

Ayuda a conservar la integridad del circuito neuronal implicado en la memoria y el aprendizaje.


En el sistema inmunitario:

Fortalece las defensas del organismo y aumenta la resistencia de nuestro cuerpo a las enfermedades.


En la circulación sanguínea:

Se realiza un menor esfuerzo que durante el día. La posición vertical hace que el cuerpo le cueste mucho más enviar la sangre al corazón que cuando estamos acostados. La presión arterial es menor durante el sueño.


En los músculos y huesos:

Suelen ser objeto de rigideces, malas posturas o dolor, se liberan de la tensión acumulada durante el día, lo que produce un gran alivio.


En el metabolismo:

Disminuye el gasto energético y este ahorro de energía se utiliza en funciones reparadoras internas. Recientes estudios han demostrado que no descansar bien dificulta la pérdida de grasa…


En la respiración:

Se hace más lenta y más profunda haciendo que el cuerpo y las células se oxigenen correctamente.


En el corazón:

La frecuencia cardíaca es más lenta y los tejidos y células coronarias se benefician de la acción reparadora que se produce por la liberación de la hormona de crecimiento y la melatonina.


En la piel:

Quizás es el tejido que más se beneficia. La piel de la cara en donde más se refleja el cansancio de todo el día, recupera la salud y frescura tras el sueño reparador. La Bella Durmiente por algo es tan bella… no?


En la actividad cerebral:

Se liberan emociones inconscientes que de otro modo quedarían reprimidas y podrían resultar perjudiciales. Los sueños también permiten reelaborar las experiencias y emociones vividas durante el día y convertir esas impresiones en recuerdos más permanentes, reorganizando nuestros pensamientos y permitiéndonos ordenar mejor nuestra vida.


Con todo esto espero haberte convencido, aunque sea un poco, de empezar a ponerte a ti mismo y a tu sueño como prioridad número uno. No hay nada que ocurra más allá de las 11 de la noche que merezca más la pena que tu descanso.


¡Duerme, descansa, vive tu cuerpo y sé feliz!