EL MONO OBESO

Somos lo que comieron nuestros abuelos cazadores

11/05/2018 / Sin comentarios

¿Por qué se considera la obesidad como la epidemia más grande de nuestro tiempo? ¿Cómo es posible que cuánto más desarrollada está la tecnología y mejor se conoce el cuerpo humano, tanto por dentro como por fuera, más aberraciones alimentarias se hacen con él?

El profesor José Enrique Campillo nos revela en su libro “El Mono Obeso” las razones de esta plaga: nuestro genoma es exactamente el mismo que hace 200.000 años; la obesidad se debe a que los seres humanos de hoy llevamos una vida en completo desacuerdo con nuestro diseño evolutivo original. Todos los animales tienen que moverse para comer, el ser humano civilizado actual no. Los animales comen estrictamente lo que necesitan para sobrevivir, el ser humano actual, no. Es decir hay obesos porque se come en exceso alimentos muy calóricos y se ha reducido el gasto energético a causa del sedentarismo. Esto es dramático en los niños, donde la obesidad y otras alteraciones metabólicas están creciendo de forma alarmante.

Rafa ya lo comentó hace un par de meses con su artículo : “Comer como los hombres de las cavernas: ¡Volvamos a Atapuerca! Cuando, coloquialmente se quiere enfatizar la importancia de la alimentación para nuestra salud,  se dice que  “somos lo que comemos”; pero desde una  perspectiva evolucionista, quizá deberíamos decir que  “somos lo que comieron nuestros ancestros”. A lo largo de nuestra evolución hemos superado etapas muy duras en las que cambiaron drásticamente las condiciones de vida de nuestros antecesores y sobre todo sus patrones de alimentación. Y por supuesto sobrevivieron porque se adaptaron genéticamente a esas circunstancias adversas. 

A partir de la invención de la agricultura y la ganadería, hace apenas unos 8.000 años, la especie humana ha vuelto a disponer de alimentos siempre a su alcance en cualquier época del año. Esto no pasaba en nuestra evolución desde hace seis millones de años, cuando aun habitábamos la selva tropical.

Os dejo una breve y muy interesante entrevista del profesor José Enrique Campillos en la que nos explica todas estas circunstancias. Aún así recomiendo su lectura. No llevo comisión, os lo aseguro,  pero yo ya lo tengo como un imprescindible en mi biblioteca.

Vivid vuestro cuerpo en la prehistoria… sed felices ahora!