‘MINDFUL EATING’

CONTROLA TU APETITO PRACTICANDO LA ATENCIÓN PLENA

16/09/2019 / Sin comentarios

¿Aburrido de estar a dieta? ¿No logras mantener un peso estable? ¿Has probado todas las dietas que existen, incluso algunas que no serían consideradas como saludables, y sigues igual? Posiblemente, si has contestado afirmativamente a estas preguntas, no solo no hayas conseguido perder peso, sino que tu nivel de energía mental está bajo mínimos. Pero no te preocupes, porque ninguna dieta te va a aportar algo que ya tienes: la consciencia.

¿Y de qué me sirve ser consciente? ¿Acaso puedo entrenar la capacidad de ser consciente?

La atención plena es una capacidad mental que tenemos todos los seres humanos, sin excepción, de permanecer atentos de manera deliberada en el momento presente, observando la realidad tal y como es, sin juicios y con aceptación.

Expresado de esta forma muchos pueden pensar que se les está vendiendo un nuevo método de autoayuda llena de palabrería barata, sin embargo, estamos hablando de una forma diferente de relacionarnos con la realidad, de tomar el mando de nuestras decisiones. En los últimos años, multitud de estudios científicos nos dejan sorprendidos con sus mediciones en personas practicantes de meditación, como: mejora la capacidad de manejar situaciones difíciles, disminuye los niveles de estrés y ansiedad y ralentiza la rumiación de pensamientos recurrentes.

Cualquier actividad que realicemos puede ser practicada desde la atención plena, pero centrándonos en la alimentación, podremos llamarlo: alimentación consciente (mindful eating). El objetivo de practicar la atención plena en la nutrición es poner consciencia en la manera de alimentarnos. Hoy en día nuestro cerebro se ve sometido a multitud de estímulos visuales, aromáticos, sonoros… creando una fuerte saturación mental, perdiendo la referencia de lo que es importante y lo que no lo es. La comida constituye un pilar sobre el que todos nos deshagamos cuando no sabemos gestionar bien estos estímulos y las emociones que nos genera, por lo que nos hace comer más de lo que necesitamos o alimentos poco saludables para nuestro organismo.

Al comer con atención plena se recupera la relación con la comida, se “hacen las paces” con ella, dejando de ser la responsable de nuestras alegrías o tristezas. Para ello necesitamos deshacernos de muchas creencias que tenemos sobre la comida y darle la importancia y el valor que tiene en nuestra vida: ser la fuente primordial de energía, la que nos permite hacer lo que hacemos: leer, viajar, amar…

Si esto os ha resultado interesante, tal vez os motive ir introduciendo ciertos cambios en vuestra alimentación diaria: 

1-Cada vez que comes, pregúntate para qué vas a comer: ¿tengo hambre?

2-Si te entra hambre, primero bebe agua. A veces no diferenciamos entre el hambre y la sed.

3-Come tranquilamente y saboreando cada bocado.

4-Entre bocado y bocado deja los cubiertos sobre la mesa

5-Come en un lugar concreto y agradable, sin televisión

Recuerda: cuando comas, sólo come.